domingo, 4 de noviembre de 2007

Chamizo afirma que la inmigración es un derecho no un problema

TETUÁN. José Chamizo, Defensor del Pueblo Andaluz, alzó ayer la voz para reclamar una integración del inmigrante basada en el entendimiento entre los pueblos, porque "es necesaria una política más imaginativa" y porque "el mar y las leyes no serán muros".

El campogibraltareño habló del fenómeno migratorio como un "derecho" y no como un problema y lo hizo ante un auditorio paradigmático a su propuesta: el formado por los estudiantes de la Universidad de Cádiz y la de Tetuán convocados por la duodécima edición de los Cursos Internacionales de Otoño de la UCA en Algeciras.

Fue el comienzo del seminario Puentes sobre el Estrecho: líneas de cooperación entre Andalucía y Marruecos, que sigue hoy y acaba mañana en la Facultad de Letras de Río Martil. El Defensor del Pueblo Andaluz propuso medidas sociales para asumir la inmigración, una visión que gira en torno al individuo y no se planifica en los despachos del Ejecutivo de turno. "Los flujos migratorios hay que manejarlos de otra manera", resumió.

"A mí no me interesa la cooperación en materia social que puedan tener los Gobiernos de España y Marruecos. A mí lo que me preocupa es el encuentro de pueblo a pueblo. Eso es lo que da estabilidad. Demos ser capaces de transmitir la riqueza del encuentro a la sociedad", recalcó Chamizo. ¿Se está logrando? De forma limitada, falta camino por recorrer, respondió. "Todavía funcionan determinados tópicos y los tópicos hacen mucho daño", señaló el barreño.

"No hay una planificación correcta del derecho a emigrar", enfatizó el Defensor del Pueblo Andaluz, en lo que estuvo de acuerdo Kamal Ramuni, presidente de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España. "A menudo hay mucha polémica y muy poco debate", consideró.

"A España se le ha impuesto este fenómeno por motivos geográficos, históricos y económicos y no está preparada", recalcó Ramuni.

"Una vez regularizado al inmigrante no se le han dado respuestas correctas a sus posteriores necesidades, como sanidad, integración, reencuentro con la familia o también el deseo y el sentimiento de rezar de una mezquita".

El dirigente del colectivo de trabajadores inmigrantes marroquíes expuso los tres elementos que, a su juicio, marcarán el futuro de este fenómeno en España. "En primer lugar hay que asimilar que España es un país de inmigración y que volverán muy pocos. En la actualidad el 13 por ciento de las hipotecas, por ejemplo, es de inmigrantes.

Además se debe producir una normalización del discurso político. Los dirigentes deben realizar una tarea pedagógica. Por último, en España debemos tener un debate serio de inmigración y decidir el modelo de sociedad que queremos. ¿El anglosajón, el francés, el holándés? Yo creo que somos capaces de generar nuestro propio modelo?", detalló.

El curso -coordinado por el escritor y periodista algecireño Juan José Téllez y por Mustapha Adila, profesor de la Facultad de Letras de Tetuán- arrojó más perspectivas aún.

La socióloga Nathale Hadj departió de cómo se siente un inmigrante de segunda generación en el extranjero y las situaciones a las que debe hacer frente. "La idea del inmigrante es volver, pero cuando lo hace se encuentra con que tiene que realizar una readaptación. Yo creo que su deseo más bien es regresar a morir en la tierra en la que nació".

Hadj trajo a colación el tema del velo islámico en los países occidentales y fue uno de los asuntos que más debate generó. "¿Por qué uno lucha por 'liberar' a la mujer islámica y no a las demás?", se interrogó con ironía.

Con estas premisas, seguro que las siguientes ponencias vana resultar igual de interesantes y muy pegadas a la actualidad. No es para menos tratándose de una cuestión tan candente en el debate político.

INMIGRACIÓN. EL BOE PUBLICA EL ACUERDO ESPAÑA-MAURITANIA SOBRE FLUJOS MIGRATORIOS

MADRID, 30-OCT-2007

El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó hoy el acuerdo entre España y Mauritania de regulación y ordenación de los flujos migratorios laborales entre ambos estados.

El acuerdo será de aplicación a trabajadores estables, por un período inicial de al menos un año, en un número que se fijará en función de las ofertas de empleo disponibles.

Asimismo, se aplicará a trabajadores de temporada, por un período no superior a nueve meses al año, en un número que se fijará en función de las ofertas de empleo disponibles.

También estarán sujetos a este acuerdo trabajadores en prácticas, en entre 18 y 35 años, para el perfeccionamiento de su cualificación profesional y lingüística, por un período de 12 meses prorrogable hasta seis meses más.

Tanto la selección de los trabajadores migrantes, así como su formación y contratación tendrá lugar en el país de origen del trabajador.

Inmigración: pasen, señores, pasen

La residencia de los habitantes de España será muy pronto una enorme red de residencias de ancianos. Según el último informe del Comité de Población de la ONU, dentro de medio siglo los españoles seremos (yo espero estar aún por aquí) el pueblo más envejecido del planeta, con una edad media de 61 años, la edad perfecta para deplorar y llorar por todo lo que no se hizo. Y lo que no se hizo fueron hijos.

Ni siquiera los hemos hecho en número suficiente para asegurar el relevo generacional, y hace ya demasiados años que en España hay muchos más funerales que bautizos, y el desastre demográfico no es que se vea venir, es que ya está llamando a la puerta. ¿Lo ha traído la píldora, el «póntelo, pónselo», el trabajo de la mujer fuera del hogar, la desgana del hombre dentro?

El caso es que si continuamos con la actual tendencia (que consiste en tenderse no con fines reproductivos, sino meramente placenteros) se necesitarán del orden de 263.000 inmigrantes anuales para mantener nuestra tasa de actividad. Tendremos que darles asilo a todos los peregrinos y, de seguir así las cosas, les llevaremos a los pasajeros de las pateras y de los cayucos los papeles en regla hasta la misma orilla, y les diremos: pasen, señores, pasen, están en su casa. España ya es la octava potencia económica mundial. Aquí somos nuevos ricos (de los pobres ya hablaremos otro día). Aquí se venden 6.300 coches diarios, nos acabamos de gastar 1.463 millones de euros en las rebajas de verano, los fines de semana, los restaurantes, las sidrerías, los pubs y los bares de copas están a reventar hasta altas horas de la madrugada, en cualquier puente (aquí hacemos hasta viaductos) miles y miles de hoteles llenan todas sus habitaciones, y en las autovías y autopistas nos encontramos con atascos kilométricos en la ida y en la vuelta. Y qué decir del AVE y los aeropuertos, abarrotados cada dos por tres. Esto es España.

Parece ser que aquí ya detestamos los trabajos que exigen agacharse, incluso algunos, los más placenteros, que sólo requieren tumbarse, y por eso necesitamos que vengan refuerzos por doquier. Los racistas y los xenófobos van a estar de enhoramala. Y lo dicho, otro día hablaremos de los pobres que aún quedan por aquí, porque esto es España, y aquí o vivimos a lo grande, o aparentamos o vegetamos.

España será el país que más dinero reciba para el Frontex

España será el país de la Unión Europea que más dinero reciba el próximo 2008 para la gestión de la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores (Frontex) que controla actualmente las costas para evitar el paso de los cayucos desde África hasta Canarias. Concretamente recibirá 70 millones de euros de los que 40 los asumirá la Comisión Europea y el resto el Parlamento Europeo, informó ayer Jaques Barrot, el comisario y vicepresidente de la Comisión Europea presente en la conferencia de Costa Adeje El papel de las regiones y ciudades en la gestión de los flujos migratorios, mediante una videoconferencia. El comisario europeo dijo que 2008 "será un año clave en el dispositivo europeo de control de inmigración irregular" e insistió en garantizar "un enfoque europeo común" para los intereses de los países, las regiones y las comunidades que sufren el fenómeno de la inmigración irregular. Urgencia
Por su parte, Michael Delebarre, presidente del Comité de las Regiones se comprometió a "afrontar los retos que asume Canarias" y aludió al "espíritu de solidaridad, corresponsabilidad y consenso" para paliar el drama humano de la inmigración clandestina a la frontera Sur de Europa como es Canarias. Además, Delebarre admitió que Europa está en "una situación de urgencia" porque las cifras de llegadas, aunque han disminuido ligeramente, no cesan. Por último, el presidente del Comité hizo hincapié de luchar contra las mafias que atraen a los inmigrantes y habló de crear un "instrumento financiero específico que tenga en cuenta esta situación".

Taboada apuesta por una voluntad mínima de integración del inmigrante

El profesor de la UCLM indicó que tras estos mínimos debe prevalecer el respeto a la identidad cultural de las personas que llegan a España
[A. R. ] [/ ciudad real]


El profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Castilla-La Mancha, Miguel Taboada, sostuvo ayer que se debe exigir “un mínimo de voluntad” de integración a las personas inmigrantes que llegan a España y, a partir de ese mínimo común denominador -como el interés por conocer la lengua, la Constitución y los esenciales valores sociales-, respetar la identidad cultural de cada ciudadano.
Taboada abrió el Foro Abierto organizado por la Concejalía de Igualdad de Género en el salón de actos de la Cámara de Comercio, que llevó el título de ‘Inmigración ¿Integración o absorción?’ y estuvo moderado por el ingeniero de Caminos, José Díaz Mora.
En su intervención, Taboada expuso distintos modelos aplicados en cuanto a la inmigración como el Meltin Pot en Estados Unidos, fórmula basada en apenas intervenir con el propósito de que, “aunque todos perderemos, todos ganaremos”, y en dos ó tres generaciones se logrará una mezcla resultante de todas las confluencias. Según Taboada, ese ideal no se logró y se crearon muchos guettos -barrios de negros, chinos o puertorriqueños, por ejemplo-, algo que también sucedió con el multiculturalismo británico.
El asimilacionismo francés es otro de los modelos aplicados que, en cuanto a los mínimos exigidos, es hacia el que se dirigen muchas de las sociedades occidentales en el sentido de aprender la lengua de la sociedad receptora, sus normativas y valores, perfiló Taboada. No obstante, son muchos los aspectos culturales en los que las opiniones divergen, con posicionamientos diferentes por parte de intelectuales de izquierda y también dentro de la propia derecha, como el uso del velo por menores en el colegio. Sobre este punto, se preguntó si una religiosa puede ir con una cofia o un cura con alzacuellos, por qué no podría ir una menor musulmana con velo. Hay costumbres como llevar burka o la ablación donde la respuesta está más clara, pero en otros casos no tanto, continuó Taboada, que indicó, no obstante, que la inmigración en Ciudad Real se trata aún de un fenómeno muy reciente que requeriría de estudios sobre la adaptación de los distintos grupos de inmigrantes. Así, se dan casos como en Pozuelo de Calatrava donde los habitantes de origen magrebí, pese a que pudiera pensarse que están culturalmente más alejados que otros, están muy integrados y los jóvenes participan de forma activa, por ejemplo, en los equipos de fútbol del municipio.
Por su parte, la edil de Igualdad Ciudadana, Helena López, afirmó que, a nivel personal, cree que se debe tender a una planificación para que España reciba a la gente a la que pueda garantizar trabajo, siempre con los mismos derechos que el resto de españoles, al tiempo que a nivel internacional se potencien políticas que estimulen programas de autosuficiencia y desarrollo en los países de origen, evitando que estas ayudas se queden en la élite y lleguen a las poblaciones que más necesita recursos para labrar su futuro.

El 44% de los emigrantes en España son cochabambinos

"De 350 mil migrantes, mayormente mujeres que viven en España, el 44 por ciento son de Cochabamba, Bolivia, cuyas remesas llegan aproximadamente a los mil millones de dólares anuales, ingresos que representan casi el 25% de las exportaciones nacionales, concluyó el seminario "Remeses, Migración y Desempleo", organizado por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
La migración es impulsada por la tasa de desempleo que alcanza al nueve por ciento. Casi un cuarto de la población boliviana, cerca de 3 millones de personas, ha migrado a diversos países de Europa y Norte Améric.

La migración es uno de los problemas de la pobreza, la marginalidad y la exclusión social, que desde hace muchos años estimila la fuga de profesionales y técnicos así como de trabajadores, quienes, sin embargo, generan remesas de un promedio de 120 dólares mes si proviene de Latinoamérica y de 210 dólares si proviene de Estados Unidos y Europa.

El costo social de esta inmigración es alto, ya que afecta psicológicamente con mayor frecuencia a mujeres, niños y adolescentes, con la fragmentación del núcleo familiar. Otro problema es la violencia sexual o la trata de menores, debido al abandono de los padres a causa de la migración, lo que convierte a esta población, vulnerable al alcohol, la droga, la delincuencia y la prostitución, como registran las revistas Raíz y Migrante, que testimonia casos de ciudadanas bolivianas.

Para el o la emigrante, es costoso salir del país y muy traumante ingresar a España sin papeles. La permanencia se convierte en una condena sin lugar a derechos salariales o de atención en la salud, a la calidad en la vivienda y al descanso, lo que repercute en la salud de las mujeres que se ven afectadas con enfermedades incurables como el cáncer, neumonía y otros.

Deportación express

Después de casi 3 años, a Wilmer López lo expulsaron de Canarias, presuntamente sin el debido proceso. Vivía ilegal. En un mes devolvieron a 25 venezolanos en inmigración. Por Giuliana Chiappe


Dos años y siete meses había sobrevivido Wilmer Ramón López en esa sombra penitente que es la ilegalidad de estar en Canarias sin papeles. Quien cumple tres años en tal condición puede solicitar la residencia, si muestra un contrato de trabajo y demuestra arraigo con España. Y qué más arraigo, pensaba él, que un hijo nacido en el hospital de Arona, al sur de Tenerife, una familia bien constituida y acoplada a su comunidad y un patrón dispuesto a otorgarle el ansiado documento laboral.

Así que Wilmer ya se atrevía a hacer el conteo de la esperanza, seis meses más y se acabó el transitar de ciudadano inexistente, cuando un inspector detectó a su esposa, Daisy, laborando sin permiso de trabajo en la cocina de un restaurante. Al interrogarla e iniciar el trámite judicial por su ilegalidad, supo de Wilmer. También abrió un proceso contra él. Pero los esposos se quedaron, en parte, tranquilos, porque contactaron a una abogada, Albania Oyarzún, que consideró que las posibilidades de lograr la legalidad por arraigo eran altas y porque, dice Wilmer, "estaba en trámites y a punto de regularizar mi situación. Nunca pensé que después de casi tres años en Tenerife me expulsarían de la isla".

La realidad lo zarandeó el pasado viernes 5 de octubre a las seis de la tarde. Ese día, a esa hora, estaba con su familia, en su casa, como todos los días. Ocho horas después, a las dos de la madrugada del sábado, volaba solo y con el pasaporte vencido, hacia Venezuela, expulsado de Canarias. En el ínterin, cuenta, ocurrió la visita de la policía, un viaje al aeropuerto en patrulla, una supuesta confusión intencional, orden de deportación inmediata, oídos sordos, cero explicaciones y comentarios irónicos, además de presuntos maltratos.

No ha sido la única deportación de un venezolano que vive ilegal en Canarias, pero posiblemente sí de las más traumáticas y veloces. Las leyes españolas son más bien respetuosas de los derechos de los inmigrantes sin papeles y, antes de expulsarlos, obligan a un proceso judicial que suele demorar seis meses, tiempo durante el cual se le confisca el pasaporte al extranjero y se le prohíbe movilizarse fuera de la entidad. Según el último Anuario de la Comunicación del Inmigrante, cerca de 70% de los que llegan ilegalmente se quedan definitivamente en España, que ya es el país europeo con mayor tasa de extranjeros: 10%, superando a Francia, con 9,6 y a Alemania, con 8,9%. En el caso de Wilmer, esos seis meses de proceso se recortaron a la mitad y sólo demoró tres meses, porque se obviaron, dice la abogada, las notificaciones. El proceso de Daisy, su esposa, comenzó antes y aún no ha concluido. Ella permanece en España junto con sus hijos.

Venezuela está lejos de ser un maná de inmigrantes ilegales para España. Las diásporas masivas de sinpapeles parten de Marruecos, Rumania y Ecuador, en ese orden. Pero en los últimos años, y aunque no se dispone de cifras oficiales, la clandestinidad de venezolanos se ha incrementado. Una de las entradas favoritas es Tenerife, por lo que es comprensible que se hayan fortalecido los controles en inmigración, especialmente en el único vuelo procedente de Caracas, el de Santa Bárbara Airlines, que aterriza los viernes en la tarde.

Lo que se está demandando en el caso de Wilmer, a quien representa la abogada Oyarzún, es la violación del debido proceso y de derechos internacionales. El venezolano también asegura haber sido víctima de maltratos y comentarios con matices racistas por parte de los policías de inmigración.

Según la especialista en leyes, entre las irregularidades cometidas por los funcionarios de inmigración se encuentra que "la propuesta de expulsión carece de fecha y de los posibles recursos (de defensa) que cabe interponer, la falta de notificación de la propuesta de expulsión a pesar de conocer el domicilio de mi representado; la falta de resolución final (de expulsión) por parte de la subdelegación de gobierno; la deportación con pasaporte vencido desde el 5 de septiembre de ese año (cuando se inició el trámite estaba vigente) y la falta de notificación al consulado venezolano de que Wilmer Tejera no tenía pasaporte válido para que se le pueda expedir un salvoconducto o renovar el documento, además de la violación de los artículos 7, 8 y 16 de la declaración universal de los derechos humanos, sobre la discriminación, indefensión de sus derechos y la protección de su familia como derecho fundamental". Wilmer añade una irregularidad más, que asegura haber comunicado a funcionarios del Consulado Español en Caracas, que lo atendieron en la convalidación de un documento de su abogada: "al salir de Tenerife, no colocaron el sello de salida a mi pasaporte. Sólo tengo el de entrada a Caracas. Pude ingresar porque los funcionarios venezolanos fueron muy comprensivos".

Historia de inmigrante
Wilmer no parece canario. Para nada. Empezando por el nombre: en Venezuela será usual, pero no en España. El color de su piel, morena, lo negrísimo de su cabello y de sus ojos y ese hablar oriental -nació en Puerto La Cruz- que no ha perdido pese al tiempo en Europa lo marcan como un foráneo evidente. Pese a todo eso, nunca se sintió discriminado en Tenerife. Los únicos episodios malsanos en ese sentido, dice haberlos vivido por parte de la policía de inmigración. "Siempre me sentí muy bien. Tengo muchos amigos canarios. Una vez, pese a estar ilegal, denuncié en la comisaría a un señor que no me quería pagar y me trataron muy bien", asegura Wilmer.

Tiene 34 años y en Canarias se especializó en la colocación de yesos en construcciones. "Es un oficio que paga muy bien, por eso lo aprendí", dice. Allá también trabajó como albañil. Aquí vivía en Puerto La Cruz, manejaba un taxi y vendía terminales. Cuando su primer hijo tenía pocos meses, decidió irse: "Con el bebé, sentía mucho miedo de la inseguridad en Venezuela. Quería que viviera más tranquilo". Vendió todo y se fue, junto a su esposa y su hijo, que ahora tiene tres años. Eso fue hace dos años y ocho meses.

Ese viernes de deportación, según cuenta Wilmer, lo fue a buscar a su casa "una policía mujer. Me dijo que tenía que ir a la comisaría del aeropuerto a buscar una carta. Como yo no le debo nada a nadie, fui. Allá, me apagaron el celular y me dijeron que estaba detenido. Pero "¿por qué", pregunté yo. No me respondieron. Quise despedirme de mis hijos y de mi esposa y no me dejaron. Sentí racismo, me trataron mal, se burlaron de Daisy. Una policía salió y le dijo 'mira, aquí voy a comprarle el pasaje a tu esposo'. A mi comadre, Lucy Rossito, que es italiana, la agredieron físicamente y al ver que su DNI es europeo le preguntaban, en burla, si los iba a denunciar".

Arnaldo Tejera, periodista de Canarias24horas.com y Enterateaquí.es, hizo público el caso de los López en la isla. La difusión de lo ocurrido ha provocado gran solidaridad entre amigos y vecinos. El proceso de expulsión de Daisy se encuentra "congelado", dice Oyarzún. El riesgo que corre Daisy es que la deporten sin los niños. Según la abogada, legalmente pueden hacerlo aunque no es usual, por razones humanitarias. Si cumple los tres años y obtiene un contrato de trabajo, puede alegar arraigo social y quedarse pero sin Wilmer, a menos que se le levante la prohibición de ingreso al espacio Shengen que dura tres años desde la deportación.

Oyarzún está representando a Wilmer a través de un poder. Interpuso un recurso contencioso y está esperando respuesta de la Administración Pública. La finalidad de ese recurso es que se le permita regresar a España antes de tres meses y solicitar el arraigo social.

Wilmer estaba ilegal y por eso fue deportado. Puede apelar porque se obviaron pasos del proceso legal y derechos fundamentales. Pero Oyarzún aconseja a los venezolanos que desean emigrar a España que lo hagan formalmente, gestionando la residencia desde el país de origen. Algunos prefieren arriesgarse y sobrevivir tres años sin papeles, en busca del "arraigo social", pero no disponen de posibilidades reales de conseguir empleo ni de acceso a la seguridad social. Es, dice Oyarzún, "una situación delicada que muchos no soportan". Otro riesgo es ser deportados pues los países tienen el mundialmente reconocido derecho de iniciar y ejecutar procesos de expulsión contra inmigrantes ilegales.